
Enfoque: el cuerpo
como interlocutorÂ
¿Por qué reaccionamos, nos bloqueamos o repetimos conductas que sabemos que nos hacen daño?
¿Por qué reaccionamos, nos bloqueamos o repetimos conductas que sabemos que nos hacen daño?
​
Una mirada para comprender lo que ocurre desde el cuerpo, la historia y los vÃnculos.
-
Cambios fÃsicos: una tensión repentina, un nudo en el estómago o una fatiga inesperada.
-
Malestares difÃciles de explicar: una incomodidad que aparece al estar con alguien o después de un encuentro, sin que podamos relacionarla con una causa concreta.
-
Una señal interna: una sensación clara de «por aquà no».
Relaciones que duelen, confunden o desgastan
El cuerpo también lee los vÃnculosÂ
Hay relaciones en las que tu cuerpo se tensa antes de que puedas comprender qué ocurre.
El cuerpo no solo reacciona a lo que sucede de forma evidente. También percibe atmósferas, ritmos y silencios que la mente tarda más en ordenar. A veces lo notamos a través de:​

Cuando durante mucho tiempo se cuestiona lo que sentimos o se nos pide adaptarnos, comprender y aguantar, podemos aprender a desconfiar de esas señales. Para no quedarnos fuera, muchas veces dejamos de atender lo que el cuerpo estaba registrando.
Escuchar estas señales no significa tomarlas como verdades infalibles ni vivir en alerta, sino atender a lo que pueden estar indicando y situarlo en su contexto.

El mapa del proceso
Una conducta puede contar algo de tu historia sin definir quién eres.
Muchas conductas que hoy parecen formar parte de nuestra manera de ser comenzaron como formas de protegernos, adaptarnos o pertenecer. Con el tiempo, lo que otros dijeron de nosotros puede acabar definiendo cómo nos vemos y dificultar que reconozcamos lo que sentimos y necesitamos.
Este mapa propone recorrer el camino inverso: observar la conducta sin confundirla con quiénes somos, comprender en qué contexto apareció y contrastar esa mirada aprendida con lo que percibimos en el cuerpo y con los hechos. Asà podemos ir recuperando una percepción más propia y un mayor margen para elegir.
Aprender a reconocer la señal antes de la reacción
Crear un margen antes de que la respuesta automática ocupe toda la escena.
Una parte del acompañamiento consiste en aprender a distinguir las señales que aparecen en el cuerpo y en la conducta, y comprender cómo se relacionan con lo que interpretamos. A este aprendizaje lo llamamos alfabetización corporal.
No se puede elegir de otra manera aquello que todavÃa no se ha aprendido a reconocer.
Muchas personas se dan cuenta de lo que les ocurre cuando ya han reaccionado: después de discutir, cerrarse, consumir, controlar, complacer, huir o quedarse atrapadas en una rumiación que no consiguen detener.
El recorrido puede empezar asÃ:
Activación → reacción automática
Activación → señal reconocida → observación → pausa mÃnima → respuesta con mayor margen
y transformarse en:
Muchas personas se dan cuenta de lo que les ocurre cuando ya han reaccionado: después de discutir, cerrarse, consumir, controlar, complacer, huir o quedarse atrapadas en una rumiación que no consiguen detener.
En el cuerpo: cambia la respiración, se tensa la mandÃbula, aparece presión en el pecho, calor o necesidad de salir de allÃ.
 La primera señal puede aparecer:
En la conducta: mirar el móvil sin parar, explicarse demasiado, buscar una respuesta inmediata o actuar como si nada importara.
Al principio quizá solo reconocemos la activación después de haber reaccionado; más adelante, mientras ocurre; y con el tiempo, un segundo antes. Ese segundo permite pedir tiempo, buscar apoyo, apartarse un momento o poner un lÃmite.
Una parte del acompañamiento consiste en aprender a distinguir las señales que aparecen en el cuerpo y en la conducta, y comprender cómo se relacionan con lo que interpretamos. A este aprendizaje lo llamamos alfabetización corporal.
No se puede elegir de otra manera aquello que todavÃa no se ha aprendido a reconocer.
El regreso a casa
La puerta se abre hacia dentroÂ
Volver a casa es dejar de apartarnos de lo que sentimos para encajar, no molestar o sostener un vÃnculo a cualquier precio. Es reconocer qué nos está pasando, mirar qué hacemos para no sentir lo que duele y empezar a tomar decisiones teniendo en cuenta nuestras necesidades y nuestros lÃmites.
Si quieres conocer cómo se concreta este enfoque en el acompañamiento, puedes ver los servicios disponibles:

